Si mis alas fuesen de hueso, carne y plumas, yo también podría volar.
Vi alzar el vuelo a mi familia, a mis amigos y enemigos, a gente que no conocía ni me importaba, les vi reír felices, planeando en ese cielo, el sol podía tostar sus pieles y el vientos les acariciaba las alas, el pelo, la cara… hinchaba sus ropas con sus caricias y los elevaba, ¿por qué yo sólo podía mirar?.
Mis alas nacieron de acero, sin plumas ni sensibilidad, ellas pesaban más que yo, tan sólo eran una carga que arrastrar, eran afiladas y no podía esconderme del frío entre ellas.
El dolor quizá fue lo único que me hizo diferente, caí miles de veces intentando alcanzar el cielo, fui yo mi propio dolor, mi propia desgracia, no pude pedir ayuda, nadie me oía, estaban demasiado lejos, me quedé ahí y volví a intentarlo una vez más, y otra y otra… y vi como todos emigraban, como me quedaba sola.
Bajé del nido e hice lo que debía de haber desde el principio: cavé un agujero en el suelo que se convirtió en mi tumba.
Escrito por capitana666 



