Arriesga

febrero 10, 2009

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Sentimientos perdidos en un mar de tristeza, escritos baldíos buscan su redención, sirenas cantan a lo lejos una canción de amor.

 

Se escuchan sus lamentos al no poder alcanzar el mar, han quedado varadas, salieron buscando esperanza, salieron buscando un corazón y el calor del Sol secó sus feas pieles despegando sus escamas.

 

Cegadas de sed y dolor escupieron su odio a tierra maldiciendo su decisión y condenándose a su desaparición.

 

Porque aquí sólo tiene oportunidad de ganar el que arriesga.


Piérdete en mi soledad

febrero 1, 2009

Este post va dedicado a Fiebre, que me pidió que con las frases que están entre comillas hilase un texto que además hablara sobre las personas que, como ella, saben ver la vida con alegría, sin esperar más de lo que tienen.

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“Sola, silenciosa, triste, apoyada en la pared… abres la puerta cauteloso, te acercas a mí, te miro con temor, muchas veces no sé lo que estás pensando, esos ojos… esos ojos me descolocan, tan profundos, tan intensos, a veces no los comprendo y eso me hace temer que un día te alejes,  me gustaría decirte “piérdete en mi soledad y huye conmigo de ti”, iríamos a un lugar apartado del mundo, dónde, relajados, pudieses abrirte a mí, decirme lo que sientes en cada instante, tú ya me conoces, lo sabes todo de mí, “ven a conocer el miedo que te tengo”, el miedo a no saber leer tus gestos, a que otra persona sea capaz de hacerlo, a que sea eso lo que necesites…

 

No, no quiero pensar en eso, ¿para qué hacerlo pudiendo dormir esta noche entre tus brazos?, abrázame, ámame, devoraré los días a tu lado como si fuesen un regalo, si estás conmigo será por cómo soy, porque me quieres, me levantaré cada día y con lo que tenga forjaré una nueva ilusión, no quiero arrepentirme de nada, no quiero desperdiciar la vida llorando, volaré como aprendí a hacerlo, saborearé cada día, cada amanecer y anochecer, el Sol broncea nuestras pieles y las estrellas nos ayudan a guiarnos.

 

Por ti seré libre, por mí seré feliz, por el mundo que me rodea haré que cada una de mis sonrisas sea sincera.”

 

Espero que sea lo que me has pedido, era un poco difícil juntar esas dos frases tan tristes, con un sentimiento de alegría, para mayor grado de empatía (xD) he escrito las frases en el mismo tiempo verbal y persona en los que me las diste.


El sentimiento prohibido

diciembre 23, 2008

cadDos seres con una misma obsesión, alcanzar la felicidad… desde que se cruzaron supieron que vivirían siendo el uno para el otro, que si habían llegado a un punto común  era por algún motivo y que no lo desperdiciarían.

 

 Era un mundo en que su amor estaba prohibido, cualquier sensación hermosa era castigada, cualquier color borrado con tinta negra, su Dios era su pesadilla, sus pecados, su condena.

 

Se miraron a los ojos y lo supieron, al menos morirían juntos, primero se rozaron los dedos, luego se cogieron la mano y por último se abrazaron como amantes, como almas inseparables. Un último beso, una última despedida y dos almas se hicieron una.


Espíritu

noviembre 10, 2008

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En pocos segundos pasó de ser un espíritu libre a uno atormentado, encerrado en su necedad, incapaz de soñar, de tener esperanzas.

 

Solo en el mundo, vago desesperado, suplicando la salvación o la muerte, ambas eran válidas para privarle de ese tormento y humillación, pero nadie le respondió.

 

Estaba allí para cumplir una misión, sólo aquel que le había encerrado podía liberarle: estaba allí para liberar a los humanos de su tristeza, dolor y soledad, pero el precio que pagaba el espíritu por una bondad que no había pedido ni deseaba era que todos los sentimientos de aquellos a quiénes salvaba eran para él, se introducían en su cuerpo inmaterial como si de un puñal de trataran y se retorcían en él para prolongar una agonía eterna.


Noche de lluvia

agosto 15, 2008

Fuera hace frío, las gotas caen sobre la acera marcándola con sus lágrimas que corren intentando alcanzar su paraíso, el mar, pero este lugar no está precisamente cerca, así que tendrán que conformarse con evaporarse para tener otra oportunidad.

 

Los rayos dibujan líneas que parece que rompan el cielo en mil pedazos, como si de un cristal oscuro se tratase y la luna, temerosa, huye entre las nubes, para que esos rayos no la alcancen y acabar así con su inmortal existencia.

 

El frío es helado hasta dentro de casa, las paredes no consiguen detenerlo de su impetuosa embestida, escuchar la lluvia provoca una ficticia sensación de calma y las ganas de dejar el café caliente y salir a correr debajo de ella cada vez son mayores, pero el sentido común me quita esa necesidad, envuelta en una manta en el sofá no se está mal del todo.

 

Es en estos momentos sencillos en los que más te echo de menos, tu piel cálida y desnuda acariciando la mía, tus labios sobre los míos, tu aliento recorriendo mi cuerpo, tus dedos enroscándose en mi pelo.

 

Tan sólo estar abrazados entre la misma manta viendo como cae la lluvia sería precioso, eso significaría que estás a mi lado, que cuando quisiera podría mirarte a los ojos, besarte y fundirme en ti.

 

Te echo de menos, mi vida, lo siento…


Mar de la muerte

agosto 1, 2008

El mar estaba oscuro, era de noche, pero ese mar estaba oscuro incluso de día, sus tétricas aguas se alejaban de la costa hacia el infinito, su rugido se oía incluso en la zona más lejana de la playa, las olas se alzaban sobre el mar intentando alcanzar un cielo que no les correspondía, llegaban a la orilla agonizando y en sus últimos estertores, la espuma salía de sus crestas recién aplastadas.

                        

Llevábamos dos años y medio, estábamos bien, nos conocimos en una cafetería, él se acercó para pedirme fuego, empezamos a hablar y ya no se fue, desde el primer momento supe que era él, con mirarnos bastó  y empezamos a salir.

 

Preparamos unas vacaciones, me llevó a la playa, ese día cenamos ahí, nos bañamos, la noche era buena, de repente, su mirada cambió, una mirada de odio y complacencia, me sujetó de la cabeza y me la hundió en el agua, yo no podía soltarme, intenté salir, me revolví, pero él se puso encima de mí, su rodilla en mi espalda, era demasiado fuerte para  mí.

 

Sentí cómo mis pulmones se llenaban de agua, no podía evitar intentar tomar aire, aunque no fuera eso lo que entraba en mis pulmones, dolía, dolía mucho, era como si me clavasen un puñal, enseguida empezaron las convulsiones, yo ya no podía pensar, ni respirar, ni nada, me quedé en blanco y de repente… oscuridad…


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